Di pelotazo y pagé consecuencias [Sisco] Parte 2/3 June 14, 2007
Posted by quho in : Coraje, Arrepentimiento, Cómica, Supervivencia , trackbackRecordando parte 1:
Y vaya si la metí, la metí hasta el fondo, y en mala hora, se la metí. Una pelotada en la cara de uno. Uno de los cuatro skinheads, en toda la cara. Este tipo de individuo es una especie de neonazi… Que barbaridad! ya me tiemblan las piernas.
Yo había estudiado un año de artes marciales tradicionales chinas. Tenía experiencia en combate de gimnasio, y formas de combate. Pero claro, eso en aquel momento de poco servía, ya que yo me encontraba en una situación mental perturbada por el exceso de sustancias varias.
Ya había oscurecido, mientras tanto, ellos se acercaban, caminando con ritmo, balanceando los hombros, con paso rígido, marcial. El pecho fuera y la mirada penetrante y amenazantes ojo clavados en tu rostro. Estoy seguro que ahora vienen a por mi, estoy perdido, algo tendré que hacer, ¡sí!
Soy hombre muerto, trágame tierra, ¿cómo era aquella técnica en la cual luchábamos uno contra todos? …¡Ah sí! Aikido. Pero que estoy diciendo… Bueno ya está, es fácil, sólo tengo que aguantar un poco, mis colegas vienen detrás.
¡Perdón, a sido sin querer! Nadie abrió la boca. Es increible el silencio que se produjo. Puede que jamás vuelva a sentir ese silencio ensordecedor, sólo perturbado por el sonido del impacto de las botas con el suelo, acercándose irremediablemente hacia mi.
Ha llegado el momento. Es la hora de pagar por tus pecados, ahora vas a saber lo que te mereces.
Sin mediar palabra. Directos, concisos, lanzan los puños y las piernas con fuerza ¡Toma, toma y toma! AAAAH JA JA JA JA
¡Ay!, ¡uy!, ¡oing!, ¡gori, gori, gori! (onomatopeias relacionadas con la receptión continuada de golpes en diferentes partes del cuerpo y a distintas velocidades aleatoriamente así como indiscriminadamente durante breves instantes, empero, lo suficientes como para pensar, ¿pero esto qué es?)
Como tenía previsto, la mejor técnica era la del viejo shaolín que vivia en un lejano pueblo de las remotas montañas chinas, de esas en las que se suele ver un oso panda, y con los picos nevados, como los cuadros iluminados que ponen ciertos restaurantes chinos, en donde también aparece un lago con unos patos y algún barquito velero, alejado de cualquier otro núcleo de población por una distancia de muchos kilómetros. Aquel anciano que regresaba un día cualquiera a su casa, después de una dura jornada de trabajo en el campo.
Justo en el puente que cruzaba un barranco cercano, que hacía de puerta para la ciudad, se hallaban cinco hombres. Maleantes, sin oficio ni condición, víctimas de la ausencia del espíritu. Al ver al viejo…
Continua en la próxima historia.
Patrocinadores Interesantes»
Déjanos tu comentario: