Nos fuimos por la libre [Sr. QUHO] June 22, 2007
Posted by admin in : Arrepentimiento, Supervivencia, Reflexión , trackback
Hace poco tuvimos que ir a un evento en una ciudad que está como a 6 horas de distancia.
El clima no se sentía muy agradable y entre más avanzábamos el pronostico empeoraba kilómetro a kilómetro. Unas nubes enormes se imponían delante de nosotros, como si fuera el camino hacia el fin del mundo cuadrado. El temor se apoderaba poco a poco del sistema nervioso, el temor de ser presos de una poderosa tormenta en medio de la nada.
Como si todo esto fuera poco, llegamos a un punto donde hubo que tomar una decisión; llegamos a donde el camino se convierte en dos; fácil, dos señales, dos posibles destinos diferentes, impactantes se veían en ese momento las dos señales “Libre” o “Cuota”.
Quien conducía el vehículo en ese momento comentó que los viáticos (dinero proporcionado para gastos de comida y transporte) no cubrían pagar la autopista, por lo cual tomaríamos la Libre, todos nos miramos unos a otros con una expresión preocupante pero indiferente, algunos incluso introdujimos la mano a nuestro bolsillo alcanzando a tocar el dinero que llevábamos para alguna contingencia, cuando iniciaron los comentarios burlescos y graciosos sobre el tema, los testimonios de las aventuras de “la libre” y de que es como cualquier otro camino; provocando algo de confianza, y dejando entonces los comentarios negativos de esta ruta, ya nadie se opuso a la decisión; fue ese el momento en que nuestra tranquilidad terminaría por esa noche.
La carretera Libre es un camino de dos carriles descuidados, los que van y los que vienen, a diferencia de la autopista que son dos carriles de ida separados por una gran distancia de los dos carriles de venida muy bien cuidados; como no se paga un solo peso por la libre, todos los traileros, camiones, y viajeros frecuentes inundan esta carretera por lo cual hay más accidentes.
Se podía observar como se nos detenía la respiración cada vez que nos encontrabamos con camiones y trailers al casi rosar con el espejo de nuestro transporte, fue un constante estres durante todo el camino, y para hacerlo más dificil, cuanod ibamos a la mitad nos alcanzó la tormenta, tuvimos que bajara la velocidad de una forma exajerada ya que no se veía a mas de 5 metros; aun con esto los camiones parecían no tomarla en cuenta y pasaban azotando el agua acumulada en el suelo en los cristales de nuestro vehículo.
Fue una muy mala experiencia, pero logramos llegar a nuestro destino.
Lo peor fue que al llegar todos nos quejabamos diciendo que traiamos dinero para pagar la autopista de cuota, que no comprendíamos porque no lo hicimos; seguramente fue porque no sabíamos como la pasaríamos. De regreso sin dudarlo regresamos por la autopista, todos cooperamos para pagarla :)
Que no les pase, paguen autopista.
¡Saludos!
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Wow what a beautiful story. I have read your blog for a long time and have never posted a comment…It is no wonder that you often don’t open up comments with all the wack jobs out in this world.
You have to revise your opinion. Repeating this nuttery misses your point. Give us proofs. Not just with words, but with deeds.